Written by gnomonrelojes

El relojero del tiempo patrio

Guillermo del Valle puso relojes en la Casa Rosada y en el Cabildo de Buenos Aires. Ahora fabricó el cronógrafo del Bicentenario que se instalaría en Tucumán.

Sábado 09 de julio de 2016

El reloj de la Casa Rosada que mira desde el naciente lo que sucede en la Plaza de Mayo fue construido en Jesús María por Guillermo del Valle y colocado por el propio artesano debajo de la arcada principal del emblemático edificio de Balcarce 50, en la Capital Federal.

La máquina comenzó a marchar el 25 de Mayo de 2010, dos siglos después de que los revolucionarios rioplatenses separaron del poder al virrey Baltazar Hidalgo de Cisneros y lo reemplazaron por la Primera Junta de gobierno.

En la misma fecha patria, pero de este año, el cronógrafo del Cabildo Histórico de Buenos Aires –que observa desde el poniente lo que ocurre en el sitio fundacional de la urbe porteña– volvió a marchar después de un lustro de agujas estáticas. Para reanimarlo, hubo que sacarle el corazón mecánico y ponerle uno nuevo, que donó Del Valle.

El trasplante estuvo a cargo de él y de su hijo Alejandro; tampoco cobraron ni un peso por esa tarea. 

“Me puso contento que el reloj del edificio que dibujaba cuando iba a la escuela volviera a funcionar”, le contó Del Valle a La Voz en aquella oportunidad.

“Sentía vergüenza ajena de que me dijeran que no tenían presupuesto para arreglarlo y me producía mucho dolor ver cómo se deterioraba día a día sin que nadie hiciera nada para arreglarlo”, completa ahora sus sensaciones.

Y hoy, otro sueño consumado vuelve a llenarle el alma de alegría. Del Valle fabricó el reloj de 3,5 metros de estatura y 80 kilos de peso que el pueblo de Jesús María le regaló al presidente Mauricio Macri para celebrar el Bicentenario de la Declaración de la Independencia argentina.

La pieza de apariencia antigua, tipo colonial, se emplazaría en la Casa de Tucumán, donde el 9 de Julio de 1816 los congresales rompieron los vínculos de dependencia política con la monarquía española y renunciaron a toda dominación extranjera.

“Dos siglos es mucho tiempo, y el tiempo se mide con relojes. Por eso le propuse al intendente (Gabriel) Frizza que le obsequiáramos al Presidente un reloj para empezar a medir la próxima centuria de nuestra historia; por suerte aceptó”, comenta. Una réplica idéntica se erigió en el Paseo de los Artesanos de la Capital de la Doma y el Folklore, en Córdoba al 700. La máquina comenzará a marcar desde hoy el paso de los minutos y las horas.

Chico travieso

Guillermo del Valle descubrió el encanto de los relojes durante una travesura infantil.

“Como a los 5 años desarmé un reloj de bolsillo de mi abuelo y quedé fascinado con la cantidad de piezas diminutas que contenía, y con la precisión que funcionaban a partir del simple hecho de girar una cuerda”, recuerda.

Pero fue en la adolescencia cuando la pasión por los cronómetros de edificios monumentales le estalló en el pecho como una granada de adrenalina.

“A los 13 años tuve la suerte de conocer Venecia (Italia). Un día, en la Plaza de San Marcos, subí corriendo la escalera caracol de la Torre dell’Oroglio y me senté debajo de la espadaña a esperar que se hicieran las 12 para que sonaran las campanas del atalaya”, evoca, y se emociona.

En 2005, construyó e instaló en Jesús María el primer reloj gigante del pueblo. Fue también el primero de su saga interminable.

La pieza que se luce en el resto bar Victorino (en Tucumán y Julio Argentino Roca) nació con polémica, pero hoy es un ícono en la ciudad del departamento Colón.

Del centenar de cronógrafos gigantes que llevan su sello (Gnomon/Tempus) destaca, además del de la Casa Rosada y el Cabildo, al floral de Malargüe (Mendoza), al de la Basílica de la Medalla Milagrosa (Buenos Aires) y al del Centro Cultural Néstor Kirchner (Capital Federal).

En Córdoba instaló el de la Ciudad de las Artes, el de la Academia Nacional de Ciencias y el del museo Emilio Caraffa, entre otros.

“Ahora sueño con conseguir que vuelva a funcionar el antiguo reloj del Rectorado de la UNC y colocar el más grade de la provincia en el Palacio 6 de Julio”, sede de la Municipal de Córdoba, concluye.

Su primera criatura

En la Capital de la Doma. El emblemático reloj de Tucumán y Julio A. Roca, en Jesús María.

Guillermo del Valle puso el primer reloj monumental que fabricó, en la esquina de Tucumán y Roca, en Jesús María, frente a la que era su imprenta. La queja de un vecino porque el tañido de la campana, cada hora en punto, no lo dejaba dormir, hizo que la Municipalidad ordenara desactivar el mecanismo. El desencuentro se superó y el cronógrafo volvió a marchar y a sonar.

https://www.lavoz.com.ar/ciudadanos/el-relojero-del-tiempo-patrio

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